Me llamo Ana Lorenzo y acompaño a mujeres que han vivido relaciones donde no hay golpes, pero sí culpa, confusión y desgaste emocional.
Durante muchos años aprendí a aguantar, a callar y a restarme valor. Crecí en un entorno donde expresar emociones no era sencillo y, sin darme cuenta, fui desconectándome de mí misma. Con el tiempo, esa forma de estar en el mundo se extendió a mis relaciones, a mis decisiones y a mi manera de mirarme.
Mi camino personal me llevó a atravesar rupturas dolorosas, momentos de mucha vulnerabilidad y una profunda pérdida de amor propio. No fue algo puntual ni rápido. Fue un proceso largo de toma de conciencia, escucha y aprendizaje.
Soy enfermera desde hace más de 37 años y he acompañado a personas y familias en algunos de los momentos más difíciles de sus vidas: diagnósticos graves, pérdidas, procesos de enfermedad, cuidados paliativos y duelos. Esa experiencia me enseñó algo esencial: la importancia de la presencia, la escucha y el respeto por el ritmo de cada persona.
A lo largo de los años me he formado de manera continuada en crecimiento personal, comunicación no violenta y acompañamiento emocional. No solo desde la teoría, sino desde la experiencia vivida y aplicada.
Yo misma fui víctima de violencias invisibles, y sé lo difícil que es ponerles nombre cuando durante años has normalizado el malestar, la culpa o la confusión. Por eso hoy acompaño a mujeres que sienten que algo no está bien, pero no saben cómo explicarlo ni por dónde empezar.
He acompañado ya a cientos de mujeres en este camino de clarificar, entenderse y volver a escucharse, siempre desde un lugar ético, sin imponer decisiones y cuidando el proceso de cada una.
Mi forma de acompañar no busca dirigir ni empujar cambios, sino crear un espacio seguro: un lugar donde puedas hablar con libertad, sin miedo a ser juzgada, sin exigencias y respetando tu ritmo, para mirarte con más claridad y tomar decisiones más alineadas contigo.
No tienes que hacerlo sola.
Estoy contigo.
Formación y recorrido profesional
Mi forma de acompañar se apoya en una formación sólida y en una experiencia profesional construida a lo largo de muchos años.
Soy enfermera desde hace más de 37 años y he acompañado a personas y familias en momentos de gran vulnerabilidad: procesos de enfermedad, cuidados paliativos y duelos. Parte de mi trayectoria ha estado vinculada a la oncología infantil, acompañando a madres y padres en situaciones de profundo dolor. Esta experiencia marcó de forma decisiva mi manera de estar presente ante el sufrimiento humano.
Paralelamente, desde hace muchos años, recorro un camino continuo de autoconocimiento y crecimiento personal, que forma parte tanto de mi vida como de mi manera de acompañar a otras personas.
Cuento con formación profesional en coaching, incluyendo un Máster en Mayeutik Coaching (Kuestiona), y una especialización continuada en violencias invisibles, relaciones poderosas, relaciones ganar–ganar y comunicación no violenta.
Trabajo desde el marco ético de la ICF (International Coaching Federation) y con una mirada ontológica, que integra lenguaje, emoción y cuerpo como dimensiones fundamentales del ser humano.
Además, mantengo una formación filosófica continuada, que nutre mi comprensión de las relaciones, el sentido y la experiencia humana.
Mi formación no es un proceso cerrado, sino un camino vivo que continúa, porque acompañar a otras personas exige responsabilidad, honestidad y aprendizaje constante.