Lo primero eres tú
A muchas mujeres nos enseñaron que pensar en nosotras era egoísta.
Que cuidar de los demás era lo correcto, incluso cuando eso implicaba olvidarnos de nosotras mismas. Con el tiempo, esa forma de vivir pasa factura: cansancio, culpa, desconexión y una sensación profunda de no importarnos.
Priorizarte no es dejar de querer a otros.
Es empezar a cuidarte a ti, especialmente si llevas tiempo sosteniendo más de lo que puedes.
Cuando te colocas siempre al final, tu energía se va agotando poco a poco. Y no porque no seas generosa, sino porque nadie puede dar sin límites sin terminar perdiéndose.
Escucharte, atender tus necesidades y darte espacio no es un capricho.
Es una forma de respeto hacia ti misma. A veces, también es el primer paso para salir de dinámicas que te dañan.
Ponerte en primer lugar no significa imponerte sobre nadie.
Significa dejar de abandonarte.
Y ese gesto, aunque pequeño, puede cambiar muchas cosas.